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NO ESTOY PENDEJO (PRIMERA PARTE)


¿Cuántas veces hemos escuchado a nuestra amigo o amigo, diciéndonos “¡otra vez, este me resultó un completo idiota!”, “¡es un patán!”, “¡qué mala suerte tengo en el amor!, “pinches viejas!...?  

La realidad es que no es un tema de casuística, en efecto OTRA VEZ te salió mal, pero déjame decirte, ¡No es mala suerte!, quizá no hemos entendido que la elección está cagada desde un principio, es verdad que siempre buscamos patrones, y estos patrones, ¡así es! Los elegimos nosotros, dependen de nosotros.

¿Entonces qué hacemos? Bueno, pues no es tarea fácil, cierto, pero habrá que reestructurar nuestro pensamiento, habrá que tener muy claro que un pensamiento desordenado NO PUEDE generar acciones ordenadas, simplemente no se puede, es un asunto lógico, pero bueno, el tema aquí es que no estamos jodidos para siempre, ¡tenemos solución!


Vamos a ver, seamos honestos con nosotros, hagamos un análisis profundo ¿por qué será que estoy eligiendo una pareja con ciertos rasgos de personalidad y carácter? Y para responder esto tenemos que ver más atrás, ¿qué he vivido? ¿Cuál es mi referente de hombre o mujer?, ya sé, debes estar pensando ¿y esto de qué carajos me sirve?, nos sirve y mucho, tenemos que saber qué terreno pisamos. Entonces echa una mirada a tu alrededor, ve cómo es tu papá, tu mamá (obviamente, como toda regla, tiene sus excepciones) generalmente buscaremos en ellos un patrón, es lo que conocemos, y sí, por desgracia solemos buscarlos prácticamente idénticos a ellos (sí, con defectos y virtudes… muchas veces hasta físicamente) ¿Pero, por qué? No, no estás pendejo(a), es lo que conoces, y lo que conocemos nos hace estar seguros, aunque nos haga daño.

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